En aquel Pago había tanta crisis, que los gauchos habían vendido los facones; dispué de comerse al caballo y quemar la guitarra pa calentar el agua ‘el mate.
Cuando había duelo criollo la creatividá ‘el gaucho afloraba como en una payada folclórica; y a falta de un buen cuchillo afilao hasta en el lomo, aparecía la nunca bien ponderada (pa estos casos) bombilla ‘e lata. Achatándole la punta con una piedra, y sacándole filo con la misma, este insignificante instrumento succionador, se convertía en un filoso puñal, (y dispué me hablan de lobisone).
Resulta que en aquel conflictivo pago (más complicao que’l balotaje) la Zulema, china posesiva y celosa como no hay dos ( ha de haber más), descubrió que el Tatín, mozo muy zorro, le metía las cornamentas con la Cervanda (mujer lánguida como mate lavao sin torta frita). Pa peor, el Costilla, malevo de pocas pulgas, era por entonces el concubino de dicha joven, y amigo casi hermano del Tatín. Doble traición.
Tatín, zorro viejo, encontró un cumpleaños de otra china pa dirse del pago sin enfrentar la situación.
La Zulema enfurecida, escupía arañas y víboras venenosas prometiendo venganzas y maldiciones pal infiel.
La Cervanda se escurrió como agua entre los dedos. Y el Costilla, observao por otras chinas y los lugareños, montó en cólera (¡arre cólera!), y se dispuso a buscar la forma de limpiar su honor de macho fatal poniendo en vereda al malamigo.
Echó mano a la cintura y agarró la vaina, la sacudió, y de ella saltó un tubito ‘e lata afilao en la punta. ¡La bombilla atómica!-gritó. Y enloquecido recorrió todo el pago buscando al ingrato.
-No te pierdas, matrero-Le dijo al pasar un gaucho viejo; mientras que’l Jorgelino, gauchito medio extraño que fumaba barba e’ choclo y soñaba con chala, lo azuzaba pa que no se dejara convencer.
-El asunto, una zoncera-dijo Larralde; a lo que le replicó el Costilla, mientras pedía algo pa tomar:- La confianza herida no es zoncera, zoncera será ceer en amistá que no es sincera... Y después de tomar la medicación, se echó a fumar un tabaquito, manso nomá, con la bombilla rota y el corazón dolido.
-¿Y aura?..........
-¡Andá a tomar mate cocido!.-
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