Figus era un extraterrestre que llegó a la Tierra porque quería encontrar una mujer que realmente colmara su cuerpo y espíritu. Estos seres aman de manera muy diferente a los terrícolas masculinos. Su amor es espiritual y potencian de manera única su cuerpo y mente, llegando a ser, para nosotros, una especie de amor cósmico.
Llegó a la Tierra con la esperanza de hallar a aquel ser gemelo que viajara en su misma dimensión espiritual. Las mujeres terrícolas por naturaleza son muy curiosas, por lo tanto no demoran en demostrarle interés a alguien, más aún cuando se trata de un ser tan diferente para ellas: física y mentalmente. Nada que ver a los ya conocidos "humanos".
Se comunicó con muchas: café, cigarro y plática de por medio, fue conociendo los pensamientos y necesidades pasionales y carnales de estas mujeres, tan extrañas por fuera y misteriosas por dentro.
Descifró el lenguaje corporal, la técnica de conquista, la significación tan representativa de los simples detalles y las necesidades tan parecidas a las suyas. Se dio cuenta de que estas mujeres terrícolas eran tan espirituales como él. Ellas lo notaban diferente, gracias a su forma de tratarlas, que en nada se parecía a la incomprensión de los hombres terrícolas.
Finalmente, Figus y las mujeres colmaron sus expectativas: podían viajar en una misma órbita, conquistar una misma dimensión. Para ellas fue inmejorable la idea de pensar que había un hombre, aunque no sea de la Tierra, que entendió el ser interior femenino.
jueves, octubre 30, 2008
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